lunes, 18 de enero de 2016

RIO SAN PEDRO





La noche Casi ni noche es
frente a la inmensidad de este rio,
ya, tan anclado en mis sentidos.

La mar se cuela en su seno,
lo agranda, lo torna inmenso.
Lo preña con sus corrientes
el Atlántico bravío.
Se encienden, en los adentros,
mis entrañas si lo miro,
es tan hermano del Piedras
que me duele de tan mío.
Sequero, Punta Del Pozo…
Marismas de los Toruños,
Lo miro, y se que me miro
caminando por el fango
con la inocencia de un niño,
siento el deseo imparable
de empacharme de su arena,
de perderme entre sus pinos.
Recorro su orilla amada,
Y suena, fuera del tiempo,
rescatada del olvido,
la voz de mi madre Juana
sofocada y dando gritos:
“¿dónde andará, como siempre
este demonio de crio? 
¡que me se mete en los caños!,
¡que se me atolla en el fango!
¡ya se fue pa la ribera
este maldito chiquillo!
¡que me va a quitá la vida!
¡que disgusto opaito mío!.
Y sigo, la mar …detrás
hacia la esencia primaria,
fuente de fe y de crianza,
origen casi absoluto
de sentir como yo siento,
de vivir como yo vivo.

Paco Jose González

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