jueves, 9 de mayo de 2019



DE DONDE VENIMOS?
A Don Francisco Antonio Rita Aletta

Yo vengo del espacio de los planetas tristes,
procedo de la Luna que se perdío en el rio.
Nací de la hecatombe de las estrellas tristes,
me amantó una loba rabiosa como el "homo",
curtida en la batalla del sol con el Olympo,
en la amargura cruel de Dios en el exilio.
Procedo de las grietas del mundo que anochece,
del llanto de las piedras que aguantan
las colinas.
del cobre , del mercurio...y de la ANDEVALÍA,
donde murió el amor cabando en una mina,
donde el demonio impera y la belleza es DURA.

domingo, 23 de septiembre de 2018





 CORAZÓN PRECINTADO




Un compás inexplicable, peligroso, de ritmo perturbado, 
 de tan inservible  se muestra como un viejo edificio ya ruinoso,
así lastima cruento, tan lejano de la vida, el corazón
que alimenta una vida en el exilio, unos sueños caducados.

No es posible concebir que lo acaricie el amor,
está envuelto en celofán, late al compás irredento
de los restos del naufragio, inconexo de la dicha,
un barco ya desguazado, pudriéndose lentamente
 en la orilla del ocaso.

Tan temprano, tan temprano.

El resto del alma mía , perdida sin su latir,
deambula medio existiendo, sin escoger una senda,
 pintando acuarelas tristes en lienzos imaginados.
Cuanto añoran mis mañanas una destello de tibieza,
una esperanza, ¿un por qué?, mas todo es incertidumbre
cuando el aire que respiro es oxígeno inventado.

Paco José González

domingo, 3 de septiembre de 2017


























YA SE FUGÓ LA VIDA CAMINO DE LO AMADO


De la noche, poema inerte, y de sus negros trazos;
son trechos infinitos de un discurrir en vano;
ya se fugó la vida camino de lo amado
de súbito emergío del cieno en que habitamos.

Mas no se fue completa, se marchó 
su lado de sal y brisa, su zona menos dañada,
el bunker  donde  anidan  los besos en un tarro,
tu boca entre papeles, tu libertad quebrada,
unas pesetas de Franco, un helado de vainilla
y los gatos que maullán sobre las tejas calientes
en veranos infantiles, inmensos como el verdor
de los pinares eternos, de las marismas... de Luna
para mis ojos abiertos al  amor y sus milagros.

Ya se fugó desnuda, dejé la cancela abierta
y ya estará camino de la esperanza leve,
y seguirá los senderos por donde queden las huellas
de las almas sin heridas...
y yo esperaré tranquilo,
entre las rocas sentado, oteando el horizonte
por si avistará , acaso, un bajel en lontanza,
donde viniesen la luz de mis ojos,
las ganas, algún beso de soslayo
, el olor de los colores,
las horas, los suspiros,
y el grana de tus labios.

Paco José González
EL BRILLO DE SEPTIEMBRE DISECADO
Sombras de cristal, aquí, traslucidas y opacas,
el misterio ancestral , funda que al sol cubre
inmisericorde como esas rosas sintéticas 
que adornan avitales mi salón en su anacrónica
agonía de atrezzo inútil ya gastado y decadente,
implorante , suplicante ,incluso, por volver a ese tiempo
imaginado , tibio, dulce… casi el olor del piñonate…


Si, todo disecado, yo ,juguete viejo y sucio,
finjo , miserable, que me nutro acaso de la luz 
de la tarde ficticia como el aroma del fregasuelos,
barata imitación del olor de los campos en verano,
suena el rencor en unos altavoces de madera herida,
y retumba el dolor que no tiene sentido,
y fluye una sangre inútil , mezcla de amoniaco y estruendo,
y en la pálida estancia donde el gris dictamina,
Añadir leyenda
y en la casa sin alma y en el alma sin techo,
y en los pobres septiembres donde sueña el desierto,
y en la cúspide gélida más allá de las nauseas,
donde ubico las piezas , mecanismo insufrible, 
donde aparco la nubes, donde soy porque estoy,
y aunque llore no siento …ni siquiera mi llanto.

Paco José González

viernes, 7 de octubre de 2016

DESTELLOS DE LUZ EN “ LOS TORUÑOS”




Volver a la plenitud 
de la crianza, ¡patria absoluta!,
sin las terribles cicatrices de un pasado

irascible, convulso…¡fiero!.
Adentrarme en la arboleda, enamorado
de la suavidad de la vida,
delicado ritmo azul entre lo verde,
que se respira delicioso
al mecido espartano del levante.
Eolo dulcifica , veloz y generoso,
la ansiedad , ya no perpetua, ni constante.
Absorbo , transitando a las sonrisas,
el verdor sublime de la hiniesta,
fuente entre los pinos…alivia.
¡Oh, los caños misteriosos!.
Emocionado caminar
 
en pos de la marisma,
del río preámbulo, de tan hermoso
hiriente.
Paco José González