miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lejana mujer sentada

Las tardes son hojas
de calendarios antiguos,
almanaques, que marcaron
las mañanas de vidas,
angustias y esperanza.

Las tardes de frio
son más dulces
que las noches perdidas,
pequeños cristales
debajo de la cama.

Todos buscamos calles oscuras
y recuerdos de amores hundidos,
pasados ficticias en playas
de revistas mutiladas, sin futuro.

Todos queremos ser como
quisiéramos ser,
esos seres queribles,
que, a veces, nos saludan,
sonrientes y etéreos
como anuncio en diciembre.

Las tardes son oscuras,
a veces, como antorchas,
que "iluminan" en el fondo
de una botella o en el cristal
nevado de una mesilla.

Aroma perpetuo,
las tardes de invierno
son pequeñas muertes
deliciosas como la lucidez,
como la razón,
como una cama vacía.


Paco José González

2 comentarios:

  1. Gracias por tu Poema,por traerlo hasta esta orilla...me ha fascinado...no sé qué tienen los versos de Septiembre...son algo que tiemblan de un modo especial.Es tan hermoso tu Poema que se te escapa de entre los dedos...para dárnoslo.Gracias, Poeta.

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