TREN DE MEDIA DISTANCIA
Tren de media distancia,
Me lleva a tu sinrazón,
Temblando con la mochila,
Encogido el corazón.
¿El amor fue puro y limpio?,
La soberbia de tu ser,
Nuestro odio alimentó.
Ya no sé nada de tí,
Y me lastima pensar,
que sufres, que sientes miedo.
Esa pena que tu tienes ,
Es pena que yo soporto,
Es pena , son vendavales,
Son tormentas de dolor.
Me has echado para siempre.
A pesar de ya no amarte,
Eres parte de mis años,
Eres piel que iluminó,
Aquella vieja tristeza,
Que aniquilaba mis sueños,
Que tanto me destrozó.
Vivimos descontrolando, jugamos…
A juegos tan peligrosos,
Que rompimos la barrera
De la sana convicción,
Y fui feliz habitando
En las sombras de tu yo,
Ese tú tan programado,
Tan marcial, tan cumplidor
Con las premisas sociales,
Con los valores de hierro,
De tu vida en lo exterior.
En largas tardes perdidos
Por Sevilla , por el sol,
Ahítos de vino bueno,
Servidores complacientes
De nuestra extrema pasión.
Me retiré una mañana,
De la vida en deshonor,
Aborrecí la parranda
Y se terminó tu amor,
Entonces el antifaz
Al suelo se te cayó,
Sólo fui la adrenalina,
Que absorbías con el ardor
De quien se tiene por pura,
De quién demuestra ser digna
Del alago de la tribu ,
De su gens y de su dios.
Y entre las sombras culpable,
Tu otro mundo era mi voz,
Un ser que se quiere oculto,
Un ser para desahogar,
Un ser de talla inferior.
Y en la estación esperaba
Al tren de mediana ruta,
Y siempre buscaba fiero
El 248 , asiento de turbulencias,
Asiento donde lloraba,
Por el mar que me envolvía,
Dentro de tu mundo atroz.
No juzgo que hayas querido,
En este trance tan duro,
Volver con quien te ofreció
La seguridad, la calma, lo comedido…
Eso que marca tu ritmo,
Eso que mueve tu ser,
Eso que eres tú en esencia,
Sin trampas y sin cartón.
Me alejé de la parranda
Y tu amor se terminó,
Opte por hacerme fuerte,
Por sanar, por la templanza
De una vida pura y plena,
Cerca de quien bien me quiere,
Pagadito a las verdades,
Apartando con gran furia,
La mentira de tus ojos,
La falsedad de una vida
Encerrado en tu prisión.
Siempre tuviste las llaves
De la comida, la tele,
De la cama y el colchón.
Todo lo anterior se fue
Y no te guardo rencor
Por tratarme como a un perro
Que se quiere si no ladra,
Y se abandona si enturbia
Con su ladrido esa esfinge
De ser triunfante y de piedra,
De piedra, de cobre puro
Tenebrosos pasadizos…
¡ y tan tenebroso yo!.
Empero rezo, reitero, a la luna
Y al Padre sol, por tu salud, cada día.
Tu eres la extraña plena,
La siempre desconocida,
La que nunca creó quietud,
Esa quietud que te deseo,
Esa paz que te mereces,
Esa paz que te darán,
Amores de casta pura,
No el pecado… que fui yo.
Y seguiré por mi senda,
Ya amanece y Lucky espera,
Nuestra larga caminata,
El conmigo,¿ yo?... Con El Hacedor.
y mi can mira a la luna,
A sus ojos miro yo.
Paco José González

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