jueves, 8 de enero de 2015




Encontré mi vida en tí.


Súbitamente reconocí mi vida,
y saludé con recelo
a ese pasajero avejentado
que manejaba mi sonrisa.

Miré tus labios y tu mirada
me hizo confiar en él.
Tú le hablaste con cariño,
y él se fue.
Me dijiste entra y te miré,
y te amé sin medida.
Desconfiaba de mi existencia,
años de ausencia me hacían dudar,
pero te miré, y con una promesa
azul y enamorada me besaste
desde fuera,
y entré,  y tú habías pintado
las paredes de mi alma,
y mi habitación eran tus brazos
y mi cama tu cintura,
y en silencio ,el amor
cerró las puertas del infierno.

Paco José Gonzalez



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